¿Qué ocurre en la piel cuando alguien se hace un tatuaje? (2)


A lo largo de la historia, los tatuajes se han considerado por igual amuletos mágicos, señas de identidad, declaraciones de amor o expresiones de admiración… a veces obligación y orgullo cultural como en el caso de los maoríes y sus tatuajes faciales de hombres y mujeres, llamados genéricamente 'ta moko', a veces marcas de infamia como los tatuajes a esclavos y a presos en los campos de la muerte nazis… a veces indicación de carácter antisocial, reservado a marineros, prisioneros y otros personajes en los márgenes de su comunidad. Los tatuajes como identificación criminal tienen una larga historia, desde los yakuza japoneses hasta los más burdos tatuajes carcelarios de las pandillas centroamericanas.

Desde mediados del siglo XX, el tatuaje en las culturas de Occidente empezó a abandonar su imagen negativa y a convertirse, cada vez más, en una forma totalmente legítima de decoración corporal, junto con los 'piercings' y otras formas de alteración del cuerpo, que pueden llegar a límites extremos como el tatuaje de la esclerótica y algunos tatuajes faciales. Pero más allá de esos casos muy minoritarios, hoy se calcula que llevan tatuajes decorativos el 5% de todos los europeos, el 15% de los españoles, el 20 % de los estadounidenses y el 25% de los canadienses.





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