Tatuaje y estigma social

Un tatuaje al igual que un piercing, arete, o corte de pelo no define las conductas de las personas.

Identificar el comportamiento de las personas desde su apariencia se convierte en una pauta discriminatoria y violatoria de derechos. De esa manera se le da más fuerza a la apariencia creando una doble moral, lo importante es aparentar ser serio y no serlo. En cada grupo social e individuos los tatuajes, cortes de pelo, modas, y aretes adquieren significados distintos. La prohibición de uso de tatuajes en espacios laborales y educativos se convierte así en un absurdo y una práctica violatoria de los derechos ciudadanos. En vez de prohibir elementos vinculantes a la apariencia física se debe dar énfasis a erradicar y no promover la doble moral y las prácticas de corrupción, enriquecimiento rápido a través de dinero fácil y la impunidad que se convierten en estilos de vida y son verdaderamente nocivas para las nuevas generaciones.


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