Tatuajes: Del rechazo a la moda social (7). El tatuaje en la historia II


En otras culturas antiguas como Grecia y Roma eran utilizados como símbolos de culto hacia una deidad, como marca que simbolizaba servidumbre, señal de un tipo de actividad o para recibir protección. En Japón lo practicaron desde el siglo V a. C., donde era símbolo de las clases sociales altas y decoraban sus cuerpos con pequeñas obras de arte. En esta nación también se identifica con el grupo criminal Yakuza, que tatúa extensamente su cuerpo. Cabe señalar que el origen de esta práctica se encuentra en China, donde en el siglo VIII a los criminales se les empezó a marcar con tinta permanente en la piel, como una forma de castigarlos e identificar el conjunto al que pertenecían. En el artículo “Alteraciones culturales en el cuerpo”, de la revista Estudios Mesoamericanos, Josefina Bautista Martínez, profesora investigadora en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, relata que en México prehispánico alterarse de distintas formas el cuerpo fue una costumbre muy difundida. Las causas de estas modificaciones fueron varias; algunas están relacionadas con sus festividades, otras con ciclos agrícolas y algunas más con ciclos de vida. Fue común que celebraran alguna festividad o acontecimiento natural, pintándose la cara y el cuerpo con diseños y colores específicos y efectuaran algunas dantas. También acostumbraban hacerse escarificaciones sobre la piel de la cara, brazos o piernas. Asimismo, era común deformarse la cabeza, limarse y/o incrustarse piedras semipreciosas en los dientes anteriores. Hay evidencias de estas prácticas culturales en sellos de cerámica, figurillas, cráneos, dientes y relatos de cronistas.



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