Tatuajes: Del rechazo a la moda social (3). Nuevas formas de identidad II


El historiador del arte Gutiérrez Castañeda sostuvo que el tatuaje tuvo un resurgimiento a partir de la década de 1950, cuando en el sistema capitalista hubo una “liberalización de los cuerpos”, donde cada uno puede preguntarse por su ser y sus propias significaciones. “Encontramos la posibilidad de que el cuerpo no es que deje de estar regulado biopolíticamente, sino que hay márgenes en los que uno puede manufacturarse el cuerpo que uno desea”, señaló. El profesor de la ENES Morelia explicó que hoy el tatuaje aparece como un mecanismo personal de diferenciación y resignificación de la propia subjetividad. Los temas son diversos y la demanda permanente es de figuras de águilas, guerreros y leones. También hay referencias a símbolos antiguos, como las grecas prehispánicas y signos orientales; además de mensajes directos o encriptados de la cultura popular, como personajes de cómic o de personas famosas. Es una búsqueda de identidad; cualquier elemento que refuerce o impulse tu identidad será para ti bienvenido y una forma de decir aquí estoy, y así es como me quiero reflejar y como quiero que me vean, puntualizó. De acuerdo con Gutiérrez Castañeda, no solo los tatuajes, sino toda la configuración del cuerpo, son formas en que se construye la cultura democrática del presente.